MAESTROS: Diez características de un(a) excelente maestra(o)

Durante muchos años hemos conocido el trabajo de cientos y cientos de maestras y maestros tanto de México como de otros países. A continuación, nos permitimos compartir algunas sugerencias con base en lo que hemos aprendido de aquellos que consideramos extraordinarios:

1. Enseñe más con su ejemplo que con sus palabras. El trato y ejemplo que usted muestre hacia sus estudiantes llegan a ser aún más importantes que los conocimientos y habilidades propios de la asignatura a su cargo. Muchos estudiantes aprenderán y lo recordarán mucho más por lo primero. De ahí su papel fundamental en la construcción de un clima en el aula que favorezca el aprendizaje y la permanencia de los estudiantes en la escuela.

2. Ponga especial atención en los alumnos que muestren mayor dificultad en su asignatura. Eso se traduce en dedicarles tiempo (a veces fuera de las horas de clase) y en brindarles oportunidades diferentes y/o adicionales de aprendizaje. Recuerde que un buen alumno aprenderá con un buen maestro o a pesar del maestro. Quienes necesitan EXCELENTES maestros son aquellos alumnos que se rezagan. Sea un excelente maestro.

3. Asegúrese de hacer saber a sus estudiantes la utilidad de su materia, independientemente de la carrera u ocupación que vayan a elegir. Las personas aprendemos mejor cuando conocemos la utilidad de lo que se nos enseña. Cuando los estudiantes no tienen claridad de ello, muchos se limitarán a hacer apenas el esfuerzo indispensable para acreditar la materia, y hará más difícil la tarea del maestro.

4. Hágale saber a sus alumnos que todo lo que está en el programa está a su alcance. Un estudiante hace un mejor esfuerzo cuando sabe que la meta es alcanzable. En materias como Matemáticas, Inglés y Física, entre otras, muchos llegan predispuestos a sufrir porque intentarán pasar una materia que perciben “fuera de su alcance”. Todos los esfuerzos que haga desde el inicio del curso para fortalecer la confianza de los estudiantes respecto de sus capacidades, contribuirá a que muestren una mejor actitud hacia la materia.

5. Si deja una tarea o trabajo, regréselo a los estudiantes con sus comentarios. Un trabajo o tarea sin respuesta pierde su objetivo académico de realimentar a los estudiantes, además de que envía un mensaje de que la calidad de lo que produce el alumno no tiene relevancia. Se recomienda que al solicitar tareas y trabajos: se establezcan con claridad su objetivo y los criterios para calificarlos; se hagan en grupos de dos o tres estudiantes para fortalecer el trabajo colaborativo (y se reduzca el número de trabajos a revisar); se combinen en lo posible aprendizajes de dos o más materias; se califique la calidad tanto del contenido como de la redacción; y se haga uso de las TICs, en caso de contar con ellas.

6. Haga lo posible por aprender el nombre de los estudiantes. Si el número de ellos no lo hace posible, podemos dirigirnos siempre de una manera apropiada, que no sea irrespetuosa, sarcástica o de burla. En caso de que conozca el apodo por el que le llaman sus compañeros, pregunte expresamente si quiere que Usted también lo utilice para llamarle.

7. Evite fomentar rivalidades entre compañeros. A veces para estimular la competencia académica se llevan a cabo actividades en donde se premian la calidad y la rapidez. Asegúrese de que en esas actividades no se generen actitudes prepotentes entre los alumnos más destacados contra los que van más atrasados. En lugar de eso, reconozca los avances de cada quien sin hacer comparaciones que desanimen a los menos hábiles.

8. Elimine los comentarios descalificativos o hirientes (“no me extraña de ti”, “tenías que ser tú”, “¡qué milagro!”, “jamás vas a lograr hacer nada”). Corregir a los alumnos es sin duda necesario, pero el tipo de lenguaje que se emplee para referirse a quienes se han rezagado hará la diferencia entre el deseo de superación y la frustración ante la constante humillación y el fracaso. Asimismo, es importante evitar cualquier trato diferenciado entre los estudiantes basado en la forma de vestir o de hablar; el aspecto físico; las ideas políticas o religiosas; la escuela o el lugar de procedencia; o bien de sus gustos personales.

9. Juegue para el equipo escolar y no espere recompensas inmediatas. Obtener buenos resultados académicos depende de que toda la comunidad escolar trabaje con similar dirección e intensidad. Las personas exitosas difícilmente deben su buen desempeño exclusivamente a esfuerzos individuales. Si bien con frecuencia el esfuerzo individual no se nota en el corto plazo ni obtiene un reconocimiento (a diferencia de un trabajo deficiente, que normalmente es muy notorio), el trabajo de los buenos maestros siempre da frutos abundantes en el largo plazo.

10. Genere autoridad moral. Independientemente de su indiscutible autoridad como docente, la autoridad moral debe ganarse con dedicación y respeto a usted mismo y a los estudiantes. Esta es compatible con una relación cercana con los estudiantes: no necesariamente se trata de tener una amistad con ellos, sino de crear condiciones para que tengan confianza para externar sus dudas e ideas, se sientan parte de una comunidad escolar y fortalezcan su autoestima.